Tú que cada noche de sábado
nos enseñas tu rostro,
nos haces sentir tu sufrimiento,
nos haces gozar con tu sencillez,
nos entregas cariño en manos deslavadas y frías,
nos permites seguir los pasos del Padre Hurtado,
de San francisco y de la Madre Teresa.
Padre Santo, permítenos seguir tu camino
permítenos seguirte alimentando,
dándote de beber algo caliente,
cubrirte en las noches frías
visitarte cuando te enfermas
tomar tu mano dolorida
recibir tu abrazo sincero
alimentar tus hermanos menores
curar tu rostro herido
acercarte a tu familia lejana
rezar junto a ti
Padre Dios
Santa Madre María
San Alberto
San Francisco
Madre Teresa
inúndennos con el espíritu Santo
para trabajar por nuestros
Cristos de La Calle
y tratar de brindarle, humildemente,
lo que Cristo les daría
Amén.
|