Cristo ha tocado tu corazón, ha mirado directo a tus ojos y ha querido que participes del mensaje de las Bienaventuranzas: "felices los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos".
No te puedes quedar tranquilo cuando nuestro hermano vive en condiciones Inhumanas.
Tú entiendes que aquel que duerme debajo de un alero puede ser el mismo Jesús, que pide ayuda para poder sobrevivir a las extremas condiciones de vida que se le presentan. |
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Dios te ha llenado del Espíritu Santo, de misericordia y caridad junto con ello te ha bendecido, al saber reconocer en nuestro hermano sufriente, al mismo hijo del Padre.
Cada semana nuestros hermanos necesitan comida, ropa de abrigo, remedios, y sobretodo... cariño.
Un corazón sincero que los acoja, una mano que los acaricie, un oído que los escuche u una palabra cristiana que los acompañe para que sepan que pueden contar con nosotros.
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